Vida Apostólica
 
El Trabajo de los Redentoristas:
Llevar la Buena Nueva a los Pobres Abandonados

Todos los cristianos están llamados a ser misioneros puesto que el amor de Dios es una realidad que debe compartirse. Los Redentoristas, como expresión más plena de su consagración bautismal, llevan a cabo esa vocación fundamental de todo cristiano respondiendo con celo y creatividad a las urgentes necesidades pastorales de los más abandonados, especialmente los pobres, y consagrándose enteramente a la evangelización. Para realizar su misión, los Redentoristas tratan de vivir como los apóstoles de Jesús, dedicando sus vidas a Dios y a la actividad misionera. En un mundo de rápidos cambios, los Redentoristas buscan constantemente nuevos modos de predicar la Buena Nueva del amor de Dios.

Como los apóstoles, movidos y fortalecidos por el Espíritu Santo, los Redentoristas no escatiman esfuerzo alguno para hacer de sí mismos una entera donación a Dios “que fue el primero en amarnos” (1Jn 4,10). Esta respuesta de amor se expresa a través de la profesión de los votos de castidad, pobreza y obediencia. Los Redentoristas viven en comunidades formadas por sacerdotes, hermanos y seminaristas. Además de trabajar juntos, los congregados comparten la oración, sus bienes materiales y, a decir verdad, toda su vida. Más que un simple modo de vivir de forma ejemplar, el estilo de vida de una comunidad redentorista se caracteriza por ser en sí misma una auténtica proclamación del evangelio a los pobres.

 
Predicación

San Alfonso quería que sus compañeros fueran predicadores itinerantes de la Palabra de Dios. En la actualidad, esa inspiración primitiva se lleva a cabo en muchos países a través de misioneros que visitan parroquias durante una semana o más, predicando una serie de sermones en los se invita a la gente a un amor más profundo a Dios y a una práctica más perfecta de la vida cristiana. Además de la predicación, el programa de la misión parroquial puede constar de devociones especiales, de visitas a las familias, especialmente a los enfermos, de orientación y dirección espiritual, poniendo especial énfasis, ante todo, en el sacramento de la reconciliación.

Los misioneros redentoristas predican también triduos y novenas como preparación a fiestas especiales así como retiros a laicos, sacerdotes y religiosos de ambos sexos. San Alfonso insistía en que la predicación de los Redentorista fuera sencilla y fácil de comprender a fin de hacer accesibles a todas las personas sin distinción de condición social, cultural o de formación los profundos misterios de la fe.

 
Casas de Retiros
Desde la fundación de la Congregación, los Redentoristas han abierto sus casas a gente que buscaba un tiempo para “retirarse un tanto” de las ocupaciones y preocupaciones de la vida ordinaria a fin de encontrar una relación más profunda con Dios en una atmósfera de silencio y de oración. En sus casas dedicadas a este ministerio, se dan diversas clases de retiros para todo tipo de cristianos: sacerdotes, religiosos, religiosas, novios, solteros y jóvenes que pueden dedicar una semana o un fin de semana a una especial dedicación a la comunicación con Dios. Los misioneros redentoristas que trabajan en este sector de la pastoral tratan siempre de encontrar nuevas formas de poder ayudar a la gente a experimentar en sus vidas la amorosa presencia de Dios.
   
Parroquias
Los misioneros redentoristas trabajan también en parroquias u otras estructuras de tipo parroquial. Las parroquias dirigidas por Redentoristas pueden encontrarse tanto en ciudades pequeñas como también en grandes lugares y en vastas zonas rurales. Generalmente, los Redentoristas aceptan parroquias donde la diócesis local no alcanza a prestar una adecuada atención pastoral. El apostolado parroquial incluye la predicación, la enseñanza, disponibilidad para prestar consejo, la celebración de fiestas litúrgicas y de los sacramentos, visitas a enfermos y asistencia social. Además de ejercer el ministerio parroquial ordinario, los sacerdotes y los hermanos redentoristas muestran siempre un ardiente celo por los indiferentes y los más alejados de la Iglesia.
 
La Novena Perpetua en honor Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
En 1866, el Papa Pío IX confió a la Congregación el icono original del Perpetuo Socorro pidiendo a los Redentoristas que lo “dieran a conocer”. A esto se debe que dicho icono de María sea la imagen de la Madre de Dios más difundida en el mundo entero. En todo el mundo, cientos de miles de personas se reúnen semanalmente para celebrar la novena en honor de nuestra Madre del Perpetuo Socorro bien en una iglesia redentorista o en una parroquia diocesana. Los Redentoristas se sirven de esta devoción como fenomenal oportunidad para realizar su misión de evangelizar.
 
Misiones extranjeras
A petición del Santo Padre o en respuesta a determinadas invitaciones de obispos locales, los misioneros redentoristas son enviados a países y a culturas distantes y diferente de las suyas en lugares y en situaciones difíciles. Los Redentoristas continúan así, de forma concreta, realizando el sueño de San Alfonso de que los misioneros redentoristas fueran a predicar el evangelio por el mundo entero.
 
Trabajo con los Laicos

Una afirmación constante de los Redentoristas es que Dios llama a todos a la santidad, a cada uno según su propia vocación en la vida. A muchos laicos, sin embargo, les apasiona el carisma redentorista o se sienten interesados por la espiritualidad alfonsiana. En los últimos años, los Redentoristas y los laicos han venido intensificando esfuerzos por realizar conjuntamente la acción misionera. Como resultado, se ha conseguido que se sumen energías y que los laicos participen en los gozos y en las responsabilidades del trabajo misionero al tiempo que se ha intensificado y enriquecido mutuamente tanto la vida de los laicos como la de los Redentoristas.